Thérèse Desqueyroux, de François Mauriac

Recientemente leí numerosos libros de François Mauriac, escritor y Premio Nobel de Literatura francesa. Empecé con el título “Le Baiser au lépreux”, después continué con “Le nœud de vipères” y terminé mi período François Mauriac con su novela más famosa: “Thérèse Desqueyroux”. Además, es este último el que se discutirá hoy…..

Es irrealizable comentar de “Thérèse Desqueyroux”, de François Mauriac, sin revelar una parte importante de la trama. De hecho, la historia, que se lleva a cabo en el universo de la burguesía de la provincia francesa a inicios del siglo XX, empieza con la absolución de Thérèse Desqueyroux. De hecho, fue acusada de intento de asesinato por envenenar a su marido. No obstante, para asegurar su nombre de la calumnia, de lo que dicen, preferiría testificar en pos de su mujer con el motivo de un incidente. No obstante, todo empezó bien, Thérèse y Bernard se casaron, los dos formaban parte de la misma red social pequeñoburguesa y de enormes terratenientes. Thérèse, con este matrimonio, espera detallar su posición popular, pero también arrimarse a su amiga Ana, que no es otra cosa que la hermana de Bernard y su futuro marido. No obstante, muy rápidamente, por no decir el día después de la boda, Thérèse se aburrió. Teresa está cansada de las convenciones sociales, su pequeña y tranquila vida la aburre, pero lo que es peor, su marido la aburre. Bernard es un hombre seguro de sí mismo, de su posición, de lo que tiene, orgulloso, pero también es un personaje, en el final, no muy fino, grosero…. Un día, Thérèse conocerá a Jean, la amiga de Anne. Jean es un joven guapo y lleno de energía, pero también con la cabeza llena de ideas novedosas, ideas matizadas, ideas capaces… Jean evoca París y la independencia, Thérèse soñará con las dos.

De hecho, no quería morir; un trabajo urgente la llamaba, no por venganza ni por odio; pero aquella pequeña tonta de Santa Clara, que creía que la alegría era viable, tenía que entender, como Teresa, que la alegría no existía. Si no tienen nada más en común, que tengan por lo menos eso: el aburrimiento, la sepa, la sepa, la sepa, de algún labor elevada, de algún deber superior, la imposibilidad de aguardar nada más que los bajos hábitos diarios – un aislamiento sin consuelo.

“Thérèse Desqueyroux”, de François Mauriac, no es una novela policíaca. Es verdad que la novela habla de un intento de asesinato, pero esto sirve de motivo para que el creador pinte dos retratos, el de los terratenientes burgueses y el de la mujer enamorada de la independencia. Además, el ámbito, al que forma parte la extraña pareja formada por Thérèse y Bernard, está conformado por hombres y mujeres de ideas fuertes, antisemitas, pero no sólo. Para estos pequeños burgueses con críticas sencillos, la raza y el nombre tienen que perpetuarse, a través de bellísimos matrimonios, para que las caracteristicas se queden en la familia. Entonces, es de buen gusto no casarse con un judío, un enfermo, un asesino… El segundo retrato, el de una mujer que quiere emanciparse, dibujado por François Mauriac en su novela, es aún más atrayente. Teresa es la heroína del libro, una mujer enamorada de la independencia. Teresa quiere vivir su historia y para eso debe romper con las convenciones sociales que la sofocan, romper con las pesadas tradiciones familiares, romper con su marido matándolo. La novela de François Mauriac es impresionante en varios sentidos. Antes que nada, el creador, empezando su crónica en el final y usando varios flashbacks, proporciona a su texto un tono claramente moderno. El estilo majestuoso de la autora consigue atrapar el alma de Teresa como si estuviéramos en su cabeza. Además, no debe confiar en el pequeño número de páginas, porque el texto es increíblemente denso e increíblemente rico. En segundo lugar, la historia no es maniquea, no hay Teresita de un lado y Bernardo del otro. Además, los papeles se invertirán mientras el marido envenenado mantenga su venganza. Para finalizar, les invito a leer la reseña de Ana, en parte fue ella quien me logró querer leer esta novela fantástica. Gracias Anne.