Toi – Zoran Drvenkar

Intentando encontrar ese maldito thriller que podría darme noches terribles, me detuve en lo que creí que era un OVNI de ese tipo, You by Zoran Drvenkar. Los más convencidos lograron ser convincentes, en tanto que yo me perdí las peores críticas. Cubierta de color rojo brillante, cara de grito, título corto y acusador, a priori una aceptable receta, en fachada, para proteger largas horas.

Resumen de la editorial

Imagine una tormenta de nieve en la carretera, un atasco de tráfico de numerosos kilómetros, sin visibilidad. Un hombre sale de su coche y asesina a veintiséis personas en los vehículos que lo cubren con sus propias manos, con frialdad y meticulosidad. Este fue el comienzo de una sucesión de homicidos sin fundamento aparente realizados por el hombre al que la prensa próximamente apodó “el Viajero”.

Mi opinión

¿Es viable que no le agrade una novela pero que no logre dejar de leerla? En más de 600 páginas, hubo muchas chances para cerrarlo. He dudado frecuentemente. Y entonces, quizás fue visto que yo se encontraba bastante adelantado en la historia, no podía llevarlo a cabo. No me arrepiento de haberla terminado, pero sí de haberla empezado.

Estás engañando, estás intentando encontrar a su lector, no puedes ser un enamoramiento. Es una novela con una mentira perdonable, sin malas pretenciones el creador manipula a sus leyentes un poco bastante por supuesto para que lo hagan; porque él mismo tuvo que pelear duro para terminar a esta historia acosadora y dolorosa que jamás acaba.

Nada original en fachada. Seguimos dos historias en paralelo, una de las cuales no representa una cuarta parte del libro. La trama central concierne a un grupo de cinco jovenes que huyen después de que una de ellas encontrara a su padre muerto con un pack de heroína por valor de numerosos millones de euros. El segundo cuenta la crónica de un asesino muy particular, el Voyageur, que masacró a docenas de extraños a un ritmo de precisamente una vez cada tres años. Pertence a los hombres más buscados en su país.

Antes que nada, la desilusión, la proporción no me conviene. El Viajero se sienta en un background, arrollado por un grupo de niños detestables a los que volveré. El hombre es un asesino como jamás antes había popular en la literatura, en esto habría merecido un régimen bastante más terminado. Su modus operandi es una disparidad, su personalidad es increíble y su crónica se me quedó grabada. De hecho, sólo leo para él, atormentado por verle volver al hilo conductor. Con el movimiento de las páginas, el desenlace acercándose, puse mis expectativas en el armario. Él no es el héroe. Es un cómplice, sólo un personaje secundario. Hay un concepto sobre la cual el creador no podría bordar nada más que una historia insertada en una trama más grande pero más pobre.

La escena inaugural, el asesinato en la carretera a lo largo de una tormenta de nieve, no es en absoluto representativa del resto, precaución. Sus labios que rezuman saliva se secarán gradualmente; su hambre jamás será satisfecha. Te tragarás el sorbo de tus esperanzas y, con algo de suerte, te harás amigo de los niños insolentes que son risibles con un personaje tan poderoso como el Viajero.

Los capítulos, cortos, se contestan, dialogan en el tiempo y en el espacio. Todo el planeta habla, o explicado de otra forma, lo deja en manos de alguien que habla con ellos. Así, el empleado destina a todos y a alguno. Un desarrollo original que podría haberme ayudado a ver este pequeño mundo, pero por otro lado mi desapego ha incrementado. No me alcanza con que me regañes con un dedo índice en la cara. Terminantemente no quería ponerme en el sitio de los individuos, por los que no tenía ninguna simpatía.

No me atrevería a decir que el ritmo no posee aliento, porque tuve que llegar a medio texto antes de pasar las páginas un poco más rápido, aunque, mientras se acercaba el desenlace, se encontraba deseando terminarlo. Pero la secuencia de los puntos de vista, los analepses, la adición de los personajes principales, todo ayuda a una sensación de agilidad. Piensas que estás en una aventura fabulosa y alucinante, pero viendo hacia atrás, cuando te has tragado la última página, te percatas de que la distancia transitada fue de todos modos bastante más corta que la impresión dada. El inteligente método del creador de girar la cabeza del lector, haciéndole creer que ha leído un thriller loco sin darse cuenta.

El primordial inconveniente, en mi opinión, viene de este grupo de chicas adolescentes; una lástima porque representan el 90% de la historia. Cinco plagas, estereotipos de jóvenes de 16 años en su forma más odiosa. Estamos hablando de sexo, de drogas, de padres, pero no estamos hablando mal de ellos, no pensamos en ellos, somos estúpidos como nuestros pies y nos suponemos capaces y más que nada invencibles. Imaginé a estos niños con sus dedos medios todo el tiempo elevándose hacia mí. ¡Que la odio este año de adolescencia!

Thérèse Desqueyroux, de François Mauriac

Recientemente leí numerosos libros de François Mauriac, escritor y Premio Nobel de Literatura francesa. Empecé con el título “Le Baiser au lépreux”, después continué con “Le nœud de vipères” y terminé mi período François Mauriac con su novela más famosa: “Thérèse Desqueyroux”. Además, es este último el que se discutirá hoy…..

Es irrealizable comentar de “Thérèse Desqueyroux”, de François Mauriac, sin revelar una parte importante de la trama. De hecho, la historia, que se lleva a cabo en el universo de la burguesía de la provincia francesa a inicios del siglo XX, empieza con la absolución de Thérèse Desqueyroux. De hecho, fue acusada de intento de asesinato por envenenar a su marido. No obstante, para asegurar su nombre de la calumnia, de lo que dicen, preferiría testificar en pos de su mujer con el motivo de un incidente. No obstante, todo empezó bien, Thérèse y Bernard se casaron, los dos formaban parte de la misma red social pequeñoburguesa y de enormes terratenientes. Thérèse, con este matrimonio, espera detallar su posición popular, pero también arrimarse a su amiga Ana, que no es otra cosa que la hermana de Bernard y su futuro marido. No obstante, muy rápidamente, por no decir el día después de la boda, Thérèse se aburrió. Teresa está cansada de las convenciones sociales, su pequeña y tranquila vida la aburre, pero lo que es peor, su marido la aburre. Bernard es un hombre seguro de sí mismo, de su posición, de lo que tiene, orgulloso, pero también es un personaje, en el final, no muy fino, grosero…. Un día, Thérèse conocerá a Jean, la amiga de Anne. Jean es un joven guapo y lleno de energía, pero también con la cabeza llena de ideas novedosas, ideas matizadas, ideas capaces… Jean evoca París y la independencia, Thérèse soñará con las dos.

De hecho, no quería morir; un trabajo urgente la llamaba, no por venganza ni por odio; pero aquella pequeña tonta de Santa Clara, que creía que la alegría era viable, tenía que entender, como Teresa, que la alegría no existía. Si no tienen nada más en común, que tengan por lo menos eso: el aburrimiento, la sepa, la sepa, la sepa, de algún labor elevada, de algún deber superior, la imposibilidad de aguardar nada más que los bajos hábitos diarios – un aislamiento sin consuelo.

“Thérèse Desqueyroux”, de François Mauriac, no es una novela policíaca. Es verdad que la novela habla de un intento de asesinato, pero esto sirve de motivo para que el creador pinte dos retratos, el de los terratenientes burgueses y el de la mujer enamorada de la independencia. Además, el ámbito, al que forma parte la extraña pareja formada por Thérèse y Bernard, está conformado por hombres y mujeres de ideas fuertes, antisemitas, pero no sólo. Para estos pequeños burgueses con críticas sencillos, la raza y el nombre tienen que perpetuarse, a través de bellísimos matrimonios, para que las caracteristicas se queden en la familia. Entonces, es de buen gusto no casarse con un judío, un enfermo, un asesino… El segundo retrato, el de una mujer que quiere emanciparse, dibujado por François Mauriac en su novela, es aún más atrayente. Teresa es la heroína del libro, una mujer enamorada de la independencia. Teresa quiere vivir su historia y para eso debe romper con las convenciones sociales que la sofocan, romper con las pesadas tradiciones familiares, romper con su marido matándolo. La novela de François Mauriac es impresionante en varios sentidos. Antes que nada, el creador, empezando su crónica en el final y usando varios flashbacks, proporciona a su texto un tono claramente moderno. El estilo majestuoso de la autora consigue atrapar el alma de Teresa como si estuviéramos en su cabeza. Además, no debe confiar en el pequeño número de páginas, porque el texto es increíblemente denso e increíblemente rico. En segundo lugar, la historia no es maniquea, no hay Teresita de un lado y Bernardo del otro. Además, los papeles se invertirán mientras el marido envenenado mantenga su venganza. Para finalizar, les invito a leer la reseña de Ana, en parte fue ella quien me logró querer leer esta novela fantástica. Gracias Anne.

Hiroshima, flores de verano, de Tamiki Hara

Leí este pequeño libro japonés, de solamente 130 páginas, en común con Marie-Anne del blog Laboucheaoreilles. Además, les invito a leer su muy bonito post: aquí. Pero, si no le importa, vamos a pasar a mi crítica en este momento…..

“Hiroshima, flores de verano” de Tamiki Hara es una pequeña colección de tres cuentos que se tienen la posibilidad de leer como un libro, porque los tres cuentos se suceden. Como habréis comprendido, en esta ficción biográfica, el creador cuenta la historia del bombardeo de Hiroshima. El escritor japonés, que vivió los terribles hechos, detalla el antes, a lo largo de y después del estreno de “Little Boy”. Así, en la primera historia descubrimos la vida diaria de una familia de Japón que vive en Hiroshima. Hombres y mujeres hablan de la guerra, del frente, de los que se van y de los que vuelven. La multitud está preocupada, algunos, conscientes de su derrota, desean terminar lo antes viable. En tanto que otros desean pelear hasta el desenlace… No obstante, generalmente, la población de Hiroshima está ansiosa. Además, parte importante de ella se está mejorando para evacuar la localidad y es esta preparación la que el creador detalla. No obstante, más allá de las intranquilidades de la multitud, no están presionando más que eso. Además, el rumor se está ampliando, el rumor de un terrible bombardeo que se avecina, pero nadie puede comprender lo que verdaderamente caerá sobre sus cabezas. De lo opuesto, la multitud de Hiroshima habría huido, dejando todo atrás, en vez de perder el tiempo, en preparativos largos e insignificantes. Además, eso es lo terrible de esta primera historia, entender lo que va a pasar sin poder cambiar nada. El segundo texto, en cambio, detalla el horror de los primeros instantes después del atentado. Esta segunda novedad es bastante más corta, pero también bastante más intensa, dura. Todo arde, es el infierno en la tierra, las especificaciones son terribles, inclusive horribles. El texto es pesado, pero muy verdadera, las especificaciones son muy duras…. Al final, en la tercera y última novedad, hay una referencia a la otra vida… El regreso de los sobrevivientes a su localidad natal, pero también el reencuentro, las evocaciones de los bombardeos, las muertes, los sobrevivientes heridos, el desafío.

En el sendero, mi sobrino había empezado a vomitar un líquido blanco. Había huido y tomado el tren con un amigo al que se había refugiado: allí había sido bien precaución. Pero poco más de una semana después de su regreso, comenzó a perder el cabello y se quedó totalmente calvo en dos días. En todas partes se decía que, en esta ocasión, los heridos con el pelo caído y la nariz sangrando no tuvieron bastante fortuna de salir de ella. 12 o trece días después de que se le cayera el pelo, mi sobrino empezó a sangrar por la nariz.

¿Qué me pareció este libro de Tamiki Hara? Me se ve que es la primera oportunidad que leo una novela de Japón sobre el bombardeo de Hiroshima. Entonces, no tengo ningún punto de cooperación, pero eso no me impide tener una opinión. Generalmente, me gustó este libro. No obstante, tuve un pequeño inconveniente para ingresar en las primeras novedades. De hecho, el comienzo me pareció un poco bastante rápido, me costó bastante interesarme por esta historia familiar. No obstante, ver a esta familia confrontar a su mudanza con alguna ligereza me cautivó rápidamente. Además, no sé si en el final no fue esta parte del libro la que más me gustó. La segunda novedad, más allá de las horribles especificaciones, es muy convincente, porque es increíblemente precisa. El escritor, con un estilo corto y conciso, consigue ofrecernos una imagen increíblemente verdadera de los horrores que ha experimentado el creador. Al final, la última parte del libro, mientras la guerra acaba, es paradójicamente la más emocionante, la más triste, la más embrujadora. ¿Quizás porque esta novedad es sobre el luto y el recuerdo? De todos métodos, al escribir estas escasas expresiones sospecho que al final fue esta historia la que más me gustó.

Historia Universal de la Destrucción del Libro, por Fernando Báez

Aquí estoy al final de vuelta después de algunas semanas de sepa. Para esta portada, presentaré un libro sobre la destrucción de libros. Es un tema atrayente, ¿no? De todos métodos, me atrae el tema… Paradójicamente, he esperado varios años antes de leer este ensayo, en mi lista de lecturas, desde su publicación en 2008.

En su introducción, el creador venezolano empieza enseñando quién es, de dónde viene y, más que nada, las causas que lo llevaron a trabajar en esta historia universal de la destrucción de libros. Así aprendemos la pasión, el cariño que Fernando Báez siente por los libros que lo nutrieron desde su niñez. El ensayista muestra su viaje hasta su llegada a Irak para la primera guerra en 2003. Además, fue en este país destruido, después de una fácil pregunta a la que Fernando Báez no ha podido responder, que se le ocurrió la iniciativa de escribir este ensayo sobre la destrucción de libros. Esta fácil pregunta no era otra que: “¿Por qué quemamos libros? ». La proposición del creador es que la quema se ejecuta para eliminar algún rastro de un pueblo, su memoria, su cultura, etc… ¿Consigue el creador mostrar la presencia del memoricidio? Yo diría que sí y que no, porque aunque permanezca, me se ve que la destrucción de libros, desde tabletas sumerias hasta tabletas electrónicas, es fundamentalmente ocasionada por catastrofes naturales, como terremotos o incendios. El creador no lo tiene presente, es sencillamente irrealizable, así que lo que acabo de decir es más un sentimiento que otra cosa. De todos métodos, el ensayista venezolano habla de toda la destrucción de libros desde ayer hasta este día. Hay libros que han desaparecido: por catastrofes naturales, por guerras, por religiosos, por líderes políticos, pero también por escritores, que en ocasiones queman sus propias proyectos. El creador tampoco olvida nombrar los autodafés en proyectos literarias, etc. Además, la destrucción de libros continúa hasta el día de hoy y también en los países democráticos. Por último, los libros electrónicos no son más seguros que nuestros viejos y buenos libros en papel porque hay hackers que suprimen las bibliotecas remotas.

Jamás hubo ni hay solo una causa para la destrucción de un libro o una biblioteca: hay docenas de ellos. Por otro lado, más allá de las anécdotas circunstanciales que exoneran o culpan, hay una intención deliberada de forzar una amnesia gradual o instantánea que permita el control de un sujeto o de una sociedad.

El libro de Fernando Báez es alucinante y increíblemente terminado. El creador necesitó 12 años de trabajo para llenar su ensayo, un ensayo increíblemente terminado. El libro tiene dentro muchas cantidades, varios hechos, mucha información, muchas anécdotas, pero me se ve que en ocasiones le falta algo de análisis, de reflexión, porque después de un tiempo el libro hace un pequeño catálogo. El ensayista, hacia medio libro, enumera la destrucción de libros pasando de una época a otra, de un hecho a otro, y el grupo no está muy estructurado. Y pienso que es un poco general. Además, el libro no posee una conclusión en sentido riguroso, porque se piensa que se actualiza regularmente… Por todo eso, el ensayo de Fernando Báez es alucinante y descubrí varias cosas, entre otras cosas la presencia de la palabra bibliocausto. En el final, recuerdo que a los hombres jamás les faltan argumentos para justificar o excusar la quema.

¿Qué te se ve eso? Gracias por leerme.