Historia Universal de la Destrucción del Libro, por Fernando Báez

Aquí estoy al final de vuelta después de algunas semanas de sepa. Para esta portada, presentaré un libro sobre la destrucción de libros. Es un tema atrayente, ¿no? De todos métodos, me atrae el tema… Paradójicamente, he esperado varios años antes de leer este ensayo, en mi lista de lecturas, desde su publicación en 2008.

En su introducción, el creador venezolano empieza enseñando quién es, de dónde viene y, más que nada, las causas que lo llevaron a trabajar en esta historia universal de la destrucción de libros. Así aprendemos la pasión, el cariño que Fernando Báez siente por los libros que lo nutrieron desde su niñez. El ensayista muestra su viaje hasta su llegada a Irak para la primera guerra en 2003. Además, fue en este país destruido, después de una fácil pregunta a la que Fernando Báez no ha podido responder, que se le ocurrió la iniciativa de escribir este ensayo sobre la destrucción de libros. Esta fácil pregunta no era otra que: “¿Por qué quemamos libros? ». La proposición del creador es que la quema se ejecuta para eliminar algún rastro de un pueblo, su memoria, su cultura, etc… ¿Consigue el creador mostrar la presencia del memoricidio? Yo diría que sí y que no, porque aunque permanezca, me se ve que la destrucción de libros, desde tabletas sumerias hasta tabletas electrónicas, es fundamentalmente ocasionada por catastrofes naturales, como terremotos o incendios. El creador no lo tiene presente, es sencillamente irrealizable, así que lo que acabo de decir es más un sentimiento que otra cosa. De todos métodos, el ensayista venezolano habla de toda la destrucción de libros desde ayer hasta este día. Hay libros que han desaparecido: por catastrofes naturales, por guerras, por religiosos, por líderes políticos, pero también por escritores, que en ocasiones queman sus propias proyectos. El creador tampoco olvida nombrar los autodafés en proyectos literarias, etc. Además, la destrucción de libros continúa hasta el día de hoy y también en los países democráticos. Por último, los libros electrónicos no son más seguros que nuestros viejos y buenos libros en papel porque hay hackers que suprimen las bibliotecas remotas.

Jamás hubo ni hay solo una causa para la destrucción de un libro o una biblioteca: hay docenas de ellos. Por otro lado, más allá de las anécdotas circunstanciales que exoneran o culpan, hay una intención deliberada de forzar una amnesia gradual o instantánea que permita el control de un sujeto o de una sociedad.

El libro de Fernando Báez es alucinante y increíblemente terminado. El creador necesitó 12 años de trabajo para llenar su ensayo, un ensayo increíblemente terminado. El libro tiene dentro muchas cantidades, varios hechos, mucha información, muchas anécdotas, pero me se ve que en ocasiones le falta algo de análisis, de reflexión, porque después de un tiempo el libro hace un pequeño catálogo. El ensayista, hacia medio libro, enumera la destrucción de libros pasando de una época a otra, de un hecho a otro, y el grupo no está muy estructurado. Y pienso que es un poco general. Además, el libro no posee una conclusión en sentido riguroso, porque se piensa que se actualiza regularmente… Por todo eso, el ensayo de Fernando Báez es alucinante y descubrí varias cosas, entre otras cosas la presencia de la palabra bibliocausto. En el final, recuerdo que a los hombres jamás les faltan argumentos para justificar o excusar la quema.

¿Qué te se ve eso? Gracias por leerme.