Jonathan Coe

A finales de 2015 hablé extenso y tendido sobre el Testamento inglés, una novela acérrima sobre el establecimiento inglés a través de la narración de una dinastía pútrida, los Winshaw. También lo incluí en mis preferidos de la época. Después pasó el tiempo, dejé a un lado al creador por un largo tiempo. Se encontraba lo bastante satisfecho con su lujoso libro. Hasta ese año, cuando mis ojos se detuvieron a ver su última novela, el deseo de hallar lo que antes me había dado gusto del creador se realizó sentir. Era hora, me dije, de hallar a Jonathan Coe, cuya memoria se había diluido un poco en mi memoria….

Resumen de la editorial

Rachel y su amiga, Alison, de diez años, están muy intrigadas por la vivienda de los 11 años, Needless Alley, y por su dueña, a quien llaman la loca de los pájaros. Principalmente cuando ven una figura extraña a través de la ventana del sótano. Val Doubleday, la madre de Alison, persiste en querer irrumpir en la canción, después de un único éxito olvidado por todos.

Mi opinión

El primordial inconveniente que tengo al escribir esta columna es cómo debo ver esto, o más bien estas historias. Porque como ves, pensando erróneamente que tengo una novela enfrente de mí, estoy comenzando a comprender que el creador quería que fueran cuentos cortos; cuentos, si nos atenemos al subtítulo de la obra. Pero esto no me convence. Pienso que, del mismo modo que el Testamento inglés, que debía ser tomado como un todo, el número 11 debe ser considerado como un bloque unido con su propia lógica, unidad y coherencia. Por lo menos, explorando por las páginas he que viene dentro los eventos como parte de un todo traje. Y como los mismos individuos vuelven, es más correspondiente tener en cuenta la misma historia.

Y aquí es donde se inhabilita para mí. Déjame explicarte. La historia empieza con una semana de vacaciones para dos niños, Rachel y Alison, en la vivienda de los abuelos del primero. Es una historia enigmática que juega con los miedos de los niños, los de los extraños, los de los negros, los de los monstruos, los de las arañas y los fantasmas. Me intrigó esta introducción poco común al tema, que tiene todo un inicio y un final. Leí la historia con moderado entusiasmo, desconcertado por un estilo atrozmente chato y académico (al menos la traducción).

Después viene una segunda historia, con los mismos individuos, unos años después. Novedosa decoración, nuevo tema tratado. En esta ocasión es una vivencia alrededor de la televisión real. Val, vieja artista de una banda que estuvo explotando a lo largo de un largo tiempo, es izada en un pedazo de isla en un Koh Lanta para pseudofamosos. También en esta situación hay un principio y un final claros. Repasé esta entretenida historia, sin entender en qué contexto tenía que situar la trama. Tomando lo que el creador tenía para ofrecerme en términos de suspense y giros y vueltas, me horroricé frente la burda manipulación de la que el personaje principal de esta obra es la víctima. El creador tiene relación aquí a la Internet de nuestro tiempo: anónima, belicosa, vulgar y dañina. He percibido bien la crítica; el ataque no es muy fino, el texto solamente se trabaja, los diálogos son horriblemente huecos. El premio se destina a los intercambios entre los dos amigos (Alison y Rachel) a través de mensajes (Snapchat et al.). El creador proporciona aquí una versión de lo que él considera la muda y la ceguera de los jóvenes sin ningún tipo de elegancia.

Después viene una extendida narración acerca de la obsesión de un niño pequeño por un programa de televisión corto que sólo se veía una vez en una tarde de invierno helada en los años sesenta. Monomanía que llevará al adulto a la desaparición.

A mitad de sendero, vi la extensión del daño. Historias sin conexión, excepto la paleta de individuos, escritas sin elegancia; me picaron los ojos. Pero se encontraba enganchado, recordando mi enamoramiento, el mismo que me empujó a abrir el número 11. Se encontraba intentando encontrar en mi memoria pistas sobre el desastre que se avecinaba. Nada.

Después, mientras la secuencia continúa, se nos invita al corazón de una investigación llevada a cabo por un gentil detective con métodos contextuales, según él, el delito debe, antes que nada, situarse en un contexto global, político, económico, popular, geográfico. Dos comediantes mueren en extrañas situaciones, el punto en común: los dos atacaron al mismo periodista, un descendiente del Winshaw (¡aquí!), en sus bocetos. El desarrollo es entretenido y interesante de continuar. Podemos encontrar a Alison otra vez en esta ocasión, y nos reconectamos con los Winshaws. Aquí el creador agrede a la policía y a los métodos habituales que están mayormente en pos de la gente más ricas de la sociedad.

Al final, podemos encontrar otra vez a Rachel, que se convirtió en preceptora de una familia muy acomodada en Londres. Vive a tiempo terminado en una vivienda improbable construida en un área suburbana.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *