Anima, de Wajdi Mouawad

Para comenzar, me gustaría agradecer a mi librería dónde suelo comprar libros antiguos por darme este libro y por permitirme conocer a un creador increíblemente atrayente.  Además, pensé que Wajdi Mouawad era completamente irreconocible para mí, pero me percaté de que no lo era.

Aunque jamás antes había leído a Wajdi Mouawad, he visto la increíble adaptación cinematográfica de Denis Villeneuve de la obra “Incendios”. Como habrán comprendido, este último fue escrito por Wajdi Mouawad. Pero hayamos ido a la novela que nos importa hoy. Así, la crónica de “Anima” empieza con un asesinato repudiable. De hecho, Wahhch Debch revela a su mujer muerta, que fue asesinada de una forma atroz, torturada y después violada y peor aún. Además, por el momento no estoy seguro del orden de los hechos… Además, este hombre quebrado que se considera responsable, este canadiense de origen libanés (esta precisión es considerable, como comprenderán), escoge ir en busca del hombre que mató a su mujer. En esta frenética carrera a través de Canadá, USA y Líbano, Wahhch Debch se enfrentará gradualmente a su crónica, así como a la de su país de origen, un país marcado por varios conflictos bélicos. Consecuentemente, para dilucidar numerosos secretos, el de la identidad del asesino y el de los orígenes de la guerra, la crueldad, los conflictos, etc., Wahhch Debch investigará y es esta doble búsqueda la que es el tema de esta novela. Entonces, el tema primordial del libro es la crueldad, la crueldad que es parte de nosotros, oséa, del hombre, o (debería decir) del ser humano. Además, para destacar la animalidad que hay en nosotros, el creador tuvo un concepto increíble, un concepto que constituye parte importante de la singularidad del texto.

Cuchillo en mano, Winona cortó los asientos del camión. Los cortó, los vació de sus entrañas, desmanteló las paredes del cuadro, rompió las esferas, arrancó las cajas, cortó los cables. Se levantó en la mitad de la cabina, se bajó los pantalones, abrió las piernas, orinó, defecó y se limpió con tiras de cuero. Estábamos fuera del vehículo y lo mirábamos por las ventanas. El olor de su excremento se extendió fuera. Winona salió, cerró la puerta y la pateó con una enorme patada. Utilizando la llave, arañó la carrocería por enfrente, por detrás y por los lados, se subió al capó y trató de romper el parabrisas, pero su pie siguió rebotando en él.

De hecho, los narradores de esta historia no son otros que los animales, presentes sutiles e indiscretos, que se cruzan con el que buscó al monstruo, al asesino. Entonces, el título de los distintos capítulos es el del nombre científico del animal que cuenta la historia, del que mira la bestialidad de los hombres. Hay perros, gatos, serpientes, arañas, peces, pero también un montón de otros animales salvajes o no. Sólo el último capítulo se desviará de la regla. ¿Pero qué están observando estos animales? Sencillamente, la bestialidad del hombre, ésta es sin límites. Además, el libro tiene dentro varios pasajes violentos. Sin lugar a dudas existe la descripción de las atrocidades sufridas por la mujer de Wahhch Debch, pero no sólo. Algunas situaciones son muy duras, más bien violentas, difíciles…. La novela de Wajdi Mouawad es precisamente deslumbrante, pero también marcada por la oscuridad, es un libro oscuro. No obstante, no todo en este libro es atormentado, sin importar las ocasiones desesperadas. No me atrevería a decir que hablamos de una novela ilusionado, ni bastante menos. Además, el creador tiene una hermosa pluma, algunas veces poética, sin importar la atrocidad de algunas situaciones. Para deducir, diría que hice un hallazgo muy hermoso.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *